Quizás hayas oído mucho de Shakespeare, digamos que él tenía razón...
Digamos que su mundo fue una tragicomedia, así como nosotros lo somos ahora.
Nuestra vida es el reflejo de una sutil parodia que dice: Hey, despierta! No pretendas que te susurre al oído.
No pretendas que llene tu vida de flores, ni poemas...
Nada de liras y rimas. No eres Romeo y definitivamente esto no es Verona.
No te presentes ante mi ventana para hablarme de la hermosa luna que me tiene riña;
¡¿No dices pues que es más bella que yo?!...
No subas por mi balcón, no pretendas que nos fuguemos juntos, ni que olvide quién soy.
No quieras llenarme de versos así como ya lo hago yo.
Pretende que no existo y que este amor jamás lo hizo. No! Mejor, no des la vuelta,
Mírame a la cara y veme por última vez así como quiero yo hacerlo.
Veme y júrame que me olvidarás, veme y dame un último beso; deja esa rosa que traes para mí cuan caballero de brillante armadura. No le quitaré su nombre, ni su perfume, no haré todo lo que deberíamos hacer.
No pretendas que repitamos una historia sin sentido.
Aquí no está Mercucio y definitivamente yo no soy esa Julieta.
Yo no bajaré las escaleras corriendo, no susurraré mil veces tu nombre al viento.
Haré algo mejor que eso, te dejaré ir.
Dejaré que vayas a donde quieras ir y si están los mismos vientos y si son las mismas olas, pues entonces nos veremos. Tú con tú Rosalina y yo saludándote desde lejos. Por que yo no existí y tu ya habrás olvidado este amor, que no es drama, ni comedia pero Shakespeare dijo una vez: La despedida es tan dulce pena que diré buenas noches hasta que amanezca.
Atte. Una Julieta que jamás fue.

lo ameeee....!!!! aww <3
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